¿Engagement?

Lanzamiento de cuchillos (Parte I)

Engagement (compromiso), es el esfuerzo voluntario por parte de los trabajadores de una empresa o miembros de una organización. Cualquier miembro de la empresa, comprometido, implicado y entusiasmado con su trabajo, actúa de una forma que va más allá de las demandas que le hace su propia organización.

Raquel trabajaba en un departamento donde el silbido de los cuchillos resonaba en sus oídos cuando cruzaba el pasillo. Los compañeros marcaban sus límites y ni se salían ni dejaban entrar a nadie. Nada de comunicación. La sombra de la subcontratación les acechaba. Sus responsables se conformaban con que el trabajo saliese. Ellos necesitaban justificarse ante sus superiores.  Intentaba quitarse de la cabeza los problemas laborales cuando llegaba a casa pero era imposible

Las empresas tienen la obligación de producir. Producir es un arte en el que están implicados todos los eslabones de la cadena. Pero si el último eslabón se rompe, el trabajo realizado no sirve de nada. Y nos olvidamos de que son ellos, los empleados, son los responsables últimos de llevar a buen puerto el producto. Son el activo más importante de la empresa. Sí, es cierto, son sustituibles por otros, ¿hay alguien insustituible para las empresas actuales? ¿Alguien ha calculado el coste real de estas continuas sustituciones?

Un sistema de comunicación apropiado, donde se informa sólo de lo que se debe informar. Un sistema de incentivos por productividad. Evaluación por objetivos. Por cierto, ¿Quién hace esa evaluación? Todos saben lo difícil que es repartir la “bolsa” y todos desconfían de los criterios, que aunque establecidos de antemano, pocas veces se cumplen. Un paquete de beneficios sociales, coche de empresa…

Sin embargo los empleados quieren ser tomados en cuenta. Los mandos intermedios quieren ser tomados en cuenta, los directivos quieren ser tomados en cuenta, los accionistas quieren beneficios. Las empresas que siguen descuidando las emociones de sus trabajadores están condenadas a un trasformación forzosa para seguir siendo productivos. Algo está cambiando y existe una conciencia colectiva que pide a gritos esa transformación.

La palabra es “postureo”. Políticas de engagement vacías, sin alma, como justificación a esa demanda colectiva. Es la hora de tomárselo en serio, de actuar en consecuencia, de apostar a ganador y aceptar que la productividad es compatible con la felicidad laboral.

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